El embajador árabe compartió el te y convivio con joveleños.Con motivo a las actividades enmarcadas en la presencia del “Sahara en Chiapas”, se llevó a cabo en San Cristóbal de Las Casas, la inauguración de la exposición fotográfica, pictórica y artesanal “un recorrido por tierras saharauis”, que reúne imágenes y trabajos de la desértica nación, poniendo de manifiesto la sensibilidad de artistas árabes y mexicanos.
Al evento realizado en el Centro de Convenciones “El Carmen”, se dieron cita autoridades municipales y público en general, que acompañaron a Ahmed Mulay Ali Hamadi, embajador en México de la República Árabe Saharaui Democrática, quien encabezo el recorrido dando cuenta de cada una de las obras que muestran diferentes aspectos de la vida en el desierto, lugar que en palabras de Ali Hamadi invita a una manera mas espiritual de vivir.
Zona liberada RASD, Campamento de Smara, Dunas de Dajfa y El tercer te, son parte de la serie “De las piñatas al desierto”, del fotógrafo Diulio Rodríguez quien junto a Claudia Díaz, comparte escenarios del devenir cotidiano en el Sahara, de igual manera, Fadel Jalifa, pintor saharaui, presenta diferentes propuestas a las que integra indiscutibles elementos representativos de la vida nómada. De Fadel vale la pena mencionar que actualmente instruye en artes a jóvenes y niños habitantes de campos de refugiados.
Sobre el motivo de la exposición, el diplomático árabe informó que además de mostrar el del desierto, hay fotografías hechas por mexicanos, lo que permite tener una percepción distinta, y dio conocer que se realizará una subasta de los cuadros y artesanías para recaudar fondos que apoyen los servicios médicos en los campamentos saharauis.
Mas tarde, el embajador invito a los asistentes sentarse junto a el para compartir el te, ceremonia diaria que en palabras del propio Ahmed Mulay representa un momento de descanso, relajación y de estar en armonía con los demás, “el te es amargo como la vida, dulce como el amor, suave como la muerte”, señaló en relación al significado que en el mundo araba tiene el te, bebida a la que de igual manera recurren en las frías noches de tormentas de arena que bajo los calurosos rayos solares a 50 grados.




Thang Loi; el gato extranjero, ubicado en Vietnam, La vaca de luna llena; El millonario feliz, de Chin;, ambientado en Pakistan, El caballito; la inglesa historia del borrego número 59, La conquista de Anu en el desierto de Gobi, el relato de un elefante berrinchudo en Bangkok, y Mariposa, mariposón en los bosques michoacanos, forman parte de la propuesta escrita mediante la que Kyra Núñez da muestra del “periodismo intercultural fantástico”.

En entrevista, la directora de CONECULTA expresó su entusiasmo por este primer Festival de las Culturas, “estamos presentado gran calidad en este evento”, “vamos a poder vivir y convivir las tradiciones, la música, los colores de los países que nos visitan y de nuestros hermanos mexicanos”, y abundó sobre la importancia de acercar la cultura y las artes a los jóvenes y niños, para quienes se han preparado diversas actividades en el marco del festival.
Cabe mencionar que esta celebración trasciende los limites del barrio ya que de igual manera se festeja en los mercados y rastros de la ciudad, además de un incontable número de hogares en que realizan novenarios de rezos, por su parte los vecinos de La Merced adornan sus casas y vialidades para recibir a invitados de otras zonas de la ciudad y del Estado que llegan para convivir y degustar el delicioso mole y sopa de pan preparados para esta fecha especial.
Personas de todas las edades, sin importar su condición económica, se unen esta fecha para celebrar su identidad mercedaria y compartirla con el resto de la gente, bailan, demuestran su devoción, por “manda” o por simple gusto se convierten este día en los “panzudos de La Merced”. 
Vale la pena mencionar que en los últimos años, este tipo de celebración ha sido objeto de críticas por parte de las autoridades episcopales en San Cristóbal, lo cual no ha mermado en la participación de los vecinos del barrio quienes defienden sus tradiciones, clara mezcla del mestizaje entre la cultura europea con la de los antiguos habitantes de estas tierras, que en fusión dieron fruto a representaciones en las que se integran elementos religiosos, al igual que en los grandes carnavales.



Guiados por las palabras del conferencista, los asistentes escucharon datos provenientes de la época prehispánica, “son 7000 años de historia, no son solo 510 años, hay mucho atrás que también debemos conocer”, mencionó Domínguez, para después explicar las raíces de algunas de las tradiciones de la colonia y siglos posteriores que aun persisten.
“Si se pierde la fiesta nos vamos a olvidar de aquellos días que veíamos a los que no habíamos visto, si se pierde la fiesta, se va perder el marquesote, se va perder la idea de regresar a nuestra casa para tomar un chocolate, vamos a perder nuestra identidad, nuestra costumbre de recordar…”, señaló Domínguez en relación a la importancia de mantener las tradiciones como la fiesta del barrio de La Merced.